¿La Iglesia está en el Plan Salvífico de Dios?

¿Qué hizo Dios para salvar a la humanidad? Envió a su Hijo único que nos salvó en la cruz. Ahora, para que esa salvación llegara hasta nosotros –ya que nosotros no existíamos- y su mensaje nos diera vida, ¿qué hizo? Reunió a doce hombres ¿y les dio Biblia para que repartieran por todos lados? Pues no, más bien pensó en una Iglesia. “En adelante los poderes y autoridades del mundo de arriba podrán descubrir, mirando a la Iglesia, los más diversos aspectos de la sabiduría de Dios, conforme al plan que Dios trazó desde el principio en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Efesios 3, 10).
¿Qué es lo que podrán descubrir, los poderes y autoridades del mundo de arriba, de ahora en adelante, al mirar a la Iglesia? los más diversos aspectos de la sabiduría de Dios. ¿Según el plan de quién? Única y exclusivamente de Dios, que Él tenía desde el principio. Por tanto, la sabiduría de Dios, la podremos encontrar si estamos en su Iglesia. San Pablo dice: “Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, a favor de su cuerpo, que es la Iglesia, de la cual he llegado a ser ministro, conforme a la misión que Dios me concedió en orden a vosotros para dar cumplimiento a la Palabra de Dios, al misterio escondido desde siglos, y manifestado ahora a sus santos…” (Colosenses 1,24). De modo que la Iglesia es un misterio, y estaba escondido desde siglos, en Dios, por eso dice san Pablo en otro lugar: “…Este misterio es grande, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia” (Efesios 5, 32). Ahora bien, ese misterio escondido desde siglos, se hace realidad en Cristo Jesús, quien realiza la Voluntad del Padre.
 
¿CUÁNTAS IGLESIA FUNDÓ CRISTO?
 
Una sola, para que la verdad llegue hasta nosotros clara. Esto sucedió cuando la gente, estaba confundida y no sabía la verdad acerca del Hijo de Dios: “… ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre? Ellos dijeron: unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas. Díceles él: y vosotros ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro contestó: tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Replicando Jesús le dijo: Bienaventurado eres Simón… porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…” (San Mateo 16,13-18). Como podemos ver, Cristo no dijo: Mis Iglesias, sino, MI Iglesia, es decir, una, para que fuera columna y fundamento de la verdad, como lo dirá San Pablo más adelante: “Pero si me demoro, para que sepas cómo debes portarte en la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, pilar y base de la verdad. (1 Timoteo 3,15). De modo que, si permanecemos en la Iglesia que fundó Cristo, no estaremos engañados, pero si buscamos otra iglesia, fundada por hombres, estaremos en la mentira o falsedad – sabemos la fecha y el fundador de todas las demás, que son después de la división que hizo Martín Lutero, hacia el año 1520.
¿CRISTO SE HACE UNO CON SU IGLESIA?
 
Sí, hasta el punto de llegar a decir: “El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; y el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me envió” (San Lucas 10,16). Asegurase hermano, para que no le vaya a pasar lo que le pasó a San Pablo, que era un hombre muy creyente y temeroso de Dios, sin embargo, por no estar bien informado, perseguía a Cristo, al querer destruir a los que no eran de su iglesia: “Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo. Cayó en tierra y oyó una voz que le decía: Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? El respondió: ¿Quién eres, Señor? Y él: yo soy Jesús a quien tú persigues. Pero levántate…” (Hechos 9,3-6). Pablo no perseguía a Cristo, sino a la Iglesia de Cristo, pero es lo mismo, pues Cristo no está separado de su Iglesia, por ser él la cabeza, y ella, su cuerpo: “Dios, colocó todo bajo sus pies, y lo constituyó Cabeza de la Iglesia. Ella es su cuerpo y en ella despliega su plenitud el que lo llena todo en todos”. (Efesios 1,22) Cristo ama a su Iglesia hasta el extremo: “Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla…y presentársela resplandeciente a sí mismo, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada…Porque nadie aborrece jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia, pues somos miembros de su Cuerpo” (Efesios 5,25-30).
¿HASTA CUANDO DURARÁ LA IGLESIA DE CRISTO?
Según el mismo Jesús, durará hasta el fin del mundo y nadie la podrá vencer nunca: “…Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (San Mateo 28,20) Observen que no dice: si se portan bien, sino: “Yo estaré con ustedes todos los días”, eso significa, que aunque tengamos fallas, El estará con nosotros sin abandonarnos, y no irá a fundar otra iglesia por los errores cometidos. Así vemos, por ejemplo, que cuando judas lo entregó y los apóstoles lo abandonaron, aunque pecaron, no destruyó la Iglesia por eso. Jesús dibuja a su Iglesia así: “El Reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo…vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Los siervos del amo se acercaron a decirle: Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿cómo es que tiene cizaña?… ¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla? Díceles: No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega.” (San Mateo 13,24-30). Algunos dicen: la Iglesia católica no es la de Cristo, porque en ella hay pecadores – cizaña – ¿qué dice Jesús? que hay trigo y cizaña en su Iglesia. Recordemos lo que dice san Pablo refiriéndose al antiguo pueblo de Dios, donde se veía proyectada la Iglesia, nuevo pueblo del Señor: “Pues ¿qué? Si alguno de ellos fueron infieles ¿frustrará, por ventura, su infidelidad la fidelidad de Dios? ¡De ningún modo! Dios tiene que ser veraz…” (Romanos 3,3-4) Dios proyectó su Iglesia para siempre, para que cantara su Gloria: “¡Gloria a Dios, en la Iglesia, y en Cristo Jesús, por todos los siglos y para siempre! Amén” (Efesios 3,21) Quiere decir, que al estar fuera de la Iglesia, se está fuera de Cristo y fuera de la gloria de Dios. Y esto, será cierto no unos días o unos años, sino siempre. ¿Cuántos dicen amén? San Pablo en primer lugar y después todos los miembros de la Iglesia ¿Lo ves claro hermano? Jesús le dijo a Pedro: “…y sobre esta piedra voy a construir mi Iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla…” (San Mateo 16,18). El poder de la muerte es el diablo, entonces, ni el diablo ni nadie la podrá destruir, mucho menos Constantino, como muchos afirman. Tampoco la destruirán los malos católicos, ni los malos curas, ni los “buenos” protestantes. Ya sabemos pues, que la Iglesia estaba en los designios de Dios, desde siglos atrás, Cristo lo funda, cumpliendo la voluntad del Padre, se une a ella haciéndola su cuerpo místico, amándola tanto que se entregó por ella, le promete que nunca la dejará sola y que además, nadie la podrá vencer – eso no puede dejar de cumplirse – en esa iglesia se le dará la gloria al Padre, por los siglos de los siglos amén. Ahora, ¿cómo saber cuál, de en medio de tantas que se llaman iglesia de Cristo, es la única y verdadera Iglesia del Señor? ¡Fácil! Veamos como hicieron los Apóstoles para agregar nuevos pastores a la Iglesia que guiaran al pueblo de Dios, descubrámoslo en la Biblia y luego comparémoslo con las distintas nominaciones de iglesias que hay. Además, miremos en el transcurso de la historia, cuál ha sido la única Iglesia cristiana, que ha existido, sin romper el hilo conductor, y llega hasta los Apóstoles.
¿CUAL ES LA ÚNICA IGLESIA QUE VIENE DESDE CRISTO?
 
La Católica. Esta es la única que ha recibido y ha conservado el poder que Cristo le dejó a los Apóstoles y que se ha transmitiendo en todas las edades a través de la imposición de las manos. Cuando los Apóstoles necesitaron ayudantes, eligieron a 7, entre ellos a San Esteban, y les impusieron las mano “…Luego los llevaron a donde estaban los Apóstoles, los cuales oraron y les impusieron las manos” (Hechos 6,6) Cuando San Pablo se convierte al Señor, tiene que recibir la imposición de manos, junto con Bernabé, para ser enviado a pastorear las ovejas, no lo hizo a lo bravo y así por así, a pesar de saber mucho de Sagradas Escrituras: “Un día… el Espíritu Santo dijo: Sepárenme a Bernabé y a Saulo para el trabajo al cual los he llamado. Entonces, después de orar y ayunar, les impusieron las manos y los despidieron” (Hechos 13,3) Alguien quiere apoderarse de ese don, sin ser llamado ni elegido y no le es permitido, más bien es rechazado: “Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los Apóstoles se daba el Espíritu, les ofreció dinero diciendo: Dadme a mí también ese poder para que reciba el Espíritu Santo aquel a quien yo imponga las manos. Pedro le contestó: vaya tu dinero a la perdición y tú con él; pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero” (Hechos 8,18) A tu pastor, ¿quién le impuso las manos? ¿Se apoderó de ese poder o lo compró, cuénteme? San Pablo, con el tiempo, nos hace ver, que Timoteo, que no era Apóstol, no se agarra a la fuerza ese poder, sino que lo recibe de manos de los Apóstoles y presbíteros: “No descuides el carisma que hay en ti, que se te comunicó por intervención profética mediante la imposición de las manos del colegio de presbíteros” (1 Timoteo 4,14) Cuando Timoteo está decaído, Pablo le escribe: “Por eso te invito a que reavives el don de Dios que recibiste por la imposición de mis manos” (2 Timoteo 1, 6). Timoteo ha recibido el poder que Cristo le dejó a su Iglesia a través de la imposición de las manos, y a su vez, puede transmitirlo a otros, para que la Iglesia de Cristo nunca se acabe, por eso Pablo le escribe: “No te precipites en imponer a nadie las manos, no te hagas partícipe de los pecados ajenos” (2 Timoteo 5,22) A tito le dice: “Te dejé en Creta para que solucionaras los problemas existentes y pusieras presbíteros en todas las ciudades, de acuerdo con mis instrucciones” (Tito 1, 5) En Hechos 14,23 dice: “Designaron presbíteros en cada Iglesia y después de hacer oración con ayunos…” Según el nuevo testamento, los verdaderos y auténticos pastores de la Iglesia, no se elegían solos y se auto nombraban pastores, debían ser enviados a través de la imposición de manos de los presbíteros, ¿lo ves claro? Además, la jerarquía que tenemos en la Iglesia católica, está fundamentada en la Biblia.
OBISPOS, PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS. Cuántas veces hemos escuchado frases como estas: dónde aparece en la Biblia, los obispos, presbíteros, diáconos. Hoy lo verás: “Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús, que están en Filipos, con los obispos y diáconos” (Filipenses 1,1) Pablo se alegra que alguien quiera servir a la comunidad, pero debe someterse a las normas: “Es cierta esta afirmación: si alguno aspira al cargo de obispo, desea una noble función” (1 Timoteo 3,1) “También los diáconos deben ser dignos…” (1 Timoteo 3,8) “Los presbíteros que ejercen bien su cargo merecen doble remuneración” (1 Timoteo 5,17) “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como obispos para pastorear la Iglesia de Dios…” Recordemos que la acción del Espíritu Santo se ejecuta a través de la imposición de las manos, como ya lo demostramos. Un obispo es un pastor, vigilante de las ovejas, para que el lobo no les dañe. EL PAPA. ¿Dónde aparece la palabra papa en las Sagradas Escrituras? Dicen algunas personas, porque sólo lo que aparece allí es lo que se admite. Está bien, no aparece la palabra papa como tal, pero sí, dónde le dio Cristo la autoridad a Pedro sobre los demás Apóstoles y eso es lo que nos importa a nosotros, pero, de todas maneras, lo que vale para el pavo, vale para la pava: ¿dónde aparece, en las Sagradas Escrituras la palabra “Evangélico” y ¿por qué esa si la admiten sin problema? Lo que les gusta es molestar. Primero, Jesús le dice a Pedro “…Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos” (San Mateo 16,18-19) Algunos mentirosos profesionales, dicen que Cristo se señaló El mismo mientras decía: “y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, porque Cristo es la piedra y no Pedro, y traen en mal lugar la cita donde dice: “la piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular…” Analicemos: qué traduce piedra la palabra “Cristo” o la palabra “Pedro”? Además, según San Juan 1,41-42, está lo que significan las dos palabras y como Cristo le cambia el nombre a Simón, por algo: “Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: Hemos encontrado al Mesías – que quiere decir, Cristo. Y Le llevó donde Jesús. Jesús fijando su mirada en él, le dijo: Tu eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas –que quiere decir, Piedra” Jesús no le cambió el nombre, por casualidad, sino que sabía la misión que le iba a encomendar, por eso le dice en Mateo: Tu eres Pedro – Jesús mismo le había cambiado el nombre – que significa Piedra. ¿por qué tú sigues diciendo que Pedro no es piedra? Me dirás: ¿entonces Pedro le va a quitar el puesto a Jesús? ¡Pues no! Pedro sólo pasa a ser la piedra que va después de Cristo, en la edificación del templo del Señor, como dice Efesios 2,20: “edificaos sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo, en quien toda edificación bien trabada se eleva hasta formar un templo…” es decir, Pedro es la piedra que va después de Jesús, pero no deja de ser piedra importante y fundamental en la Iglesia. Segunda idea: “…A ti te doy las llaves del Reino de los Cielos…” ¿a quién se refiere? ¿No me diga que también se señaló El mismo? A Pedro y no a otro, porque así lo quiso, le dio la autoridad y la responsabilidad, es decir, lo nombro piedra donde descansaría la Iglesia humanamente, por eso le dio las llaves que El tenía, porque Pedro lo iba a representar. Recuerde que también lo nombró pastor, a pesar que San Juan 10,14 dice: “Yo soy el buen Pastor”. ¿Si Cristo es el Pastor, porque existen otros pastores? ¿No le quitarán el puesto? Cristo lo nombró “papa” o jefe, o pastor, o guía, … como lo quieras llamar. Observemos: “Cuando terminaron de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús le dijo: «Apacienta mis corderos.» Le preguntó por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Pedro volvió a contestar: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús le dijo: «Cuida de mis ovejas.”. Insistió Jesús por tercera vez: «Simón Pedro, hijo de Juan, ¿me quieres?» Pedro se puso triste al ver que Jesús le preguntaba por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero.» Entonces Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas.» (San Juan. 21, 15 – 17) Nótese que en la primera pregunta que le hace, le dice: “más que éstos” se refiere a los demás Apóstoles que estaban ahí, a su lado y no a otras personas. Pues sobre ellos puso a Pedro como pastor: “apacienta mis corderos”. La segunda pregunta es distinta: “¿me amas?, ya no se refiere a los que están ahí, al grupito de los Apóstoles, el compás se abre y luego, el mandato de nuevo: “Cuida de mis ovejas”; lo nombró pastor de los que no estaban junto a ellos, pero que pertenecían al rebaño de Cristo. La tercera pregunta, se hace, para darle una tercera autoridad y un tercer mandato; ya lo nombró pastor, sobre los Apóstoles en particular (corderos), y sobre las demás personas en general (ovejas), ahora, le da la autoridad sobre todos, tanto corderos como ovejas, de modo, que el pastor “Pedro” debe apacentar todo el rebaño de Cristo, en la tierra, y todos, debemos dejarnos guiar por dicho pastor, pues para que no quedara dudas, le dice en San Lucas: “¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha pedido permiso para sacudirlos a ustedes como trigo que se limpia; pero yo he rogado por ti para que tu fe no se venga abajo. Y tú, cuando hayas vuelto, tendrás que fortalecer a tus hermanos” (San Lucas 22, 31 – 32) Que en criollo, significa, pastorear a todo el rebaño. Pedro, un día le recuerda a los hermanos que Dios lo había elegido de entre ellos, para conducirlos por el buen camino: “… Después de una larga discusión, Pedro se levantó y les dijo: Hermanos, vosotros sabéis que ya desde los primeros días me eligió Dios entre vosotros…” (Hechos 15,7).

Redes Sociales:

Google plus: Pbro. LUIS TORO
https://plus.google.com/+LUISTOROJAIMES

Twitter: @PadreLuisToro

Facebook: @Padre Luis Toro
https://www.facebook.com/PadreLuisToro/

Tumblr: Padre Luis Toro
http://padreluistoro.tumblr.com/

Pagina Web: Escuela Bíblica en Casa
https://goo.gl/RZwpye

Canal de Youtube: Pbro. Luis Toro
http://www.youtube.com/c/LUISTOROJAIMES

Instagram : @Pbro.luistoro
https://www.instagram.com/pbro.luistoro

©2016 Padre Luis Toro

 
 
Las Citas Bíblicas Utilizadas

 

 Efesios 3, 10 – Colosenses 1,24 – Efesios 5, 32 – San Mateo 16,13-18 – 1 Timoteo 3,15 – San Lucas 10,16 – Hechos 9,3-6 – Efesios 1,22 – Efesios 5,25-30 – San Mateo 28,20 – San Mateo 13,24-30 – Romanos 3,3-4 – Efesios 3,21 – San Mateo 16,18 – Hechos 6,6 – Hechos 13,3 – Hechos 8,18 – 1 Timoteo 4,14 – 2 Timoteo 1, 6 – 2 Timoteo 5,22 – Tito 1, 5 – Hechos 14,23 – Filipenses 1,1 – 1 Timoteo 3,1 – 1 Timoteo 3,8 – 1 Timoteo 5,17 – San Mateo 16,18-19 – San Juan 1,41-42 – Efesios 2,20 – San Juan 10,14 – San Juan. 21, 15 – 17 – San Lucas 22, 31 – 32 – Hechos 15,7
Updated:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *